Cómo se gestiona un equipo en una pequeña empresa
Fecha: 7 de mayo de 2013
Medio: Diario de emprendedores
La gestión de un grupo de trabajo no es una cuestión exclusiva de las grandes compañías. El emprendedor tiene que motivar, fomentar el esfuerzo y la participación y crear un entorno creativo en su pequeño negocio.
Las políticas de recursos humanos no entienden de tamaño. Aparentemente pueden verse como algo exclusivo de las grandes compañías, pero los pequeños negocios también deben poner en marcha iniciativas en gestión de personas. Aunque el emprendedor tenga a su cargo una, dos o diez empleados, estos tienen que estar motivados y mostrarse participativos en un entorno adecuado de trabajo. Estas políticas redundan en la productividad y buena marcha del negocio, por eso, su uso no depende de la dimensión del negocio. “El requisito de gestionar un equipo no es algo que nazca a partir de un determinado tamaño de la compañía. Cualquier empresa debe velar por tener un equipo de personas motivadas, que se esfuercen al máximo y contribuyan al crecimiento y desarrollo del negocio”, explica Fernando Botella, CEO de Think&Action y experto en talento y liderazgo.
Manos a la obra
La ventaja de gestionar un equipo pequeño es la cercanía. El emprendedor conoce a todo su grupo de trabajo, y esto facilita la puesta en marcha de acciones. El jefe puede tomar un café con su equipo y así conocer sus inquietudes, problemas, soluciones y su motivación. Una práctica, por ejemplo, que no exige una gran inversión. Porque, como apunta Botella, “la existencia de menores recursos por parte de una pyme no puede ser excusa para no hacer una gestión activa de personas”.
Los resultados de una buena gestión redundan tanto en las personas como en el negocio. Estas acciones contribuyen a la creación de un buen entorno de trabajo, incrementan los niveles de compromiso y reducen los costes laborales. Pero ante todo, Botella destaca la mejora de la eficiencia y la productividad.
He aquí cinco consejos para gestionar un miniequipo, según el CEO de Think&Action:
Transparencia: La información compartida refuerza la implicación de todos los miembros.
Confianza: Hay que seguir el famoso lema uno para todos y todos para uno.
Liderazgo participativo: La autoridad aleja, mientras que el liderazgo estrecha lazos.
Flexibilidad: Entender y atender las necesidades de los empleados.
Creatividad: Necesidad de generar ideas y poner en marcha iniciativas.
A estas recomendaciones, Javier Sevilla añade “escuchar, comprender, reaccionar, solucionar y volver a escuchar”.
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